viernes, 6 de noviembre de 2015

Microexpresiones

¿Qué son las microexpresiones?


Las microexpresiones son movimientos involuntarios de los músculos de la cara y que pueden aparecer en situaciones intensamente emocionales. Su descubrimiento se debe a Haggard e Isaacs (1966), tras analizar a cámara lenta las grabaciones de diversas sesiones de psicoterapia. Estos investigadores sostienen que son el resultado de la represión y revelan emociones inconscientes. 

Con posterioridad, Ekman y Friesen (1974), analizando fotograma a fotograma diversas grabaciones de entrevistas mantenidas con sus pacientes, demostraron su existencia. Los estudios de Porter y ten Brinke (2008) pusieron de manifiesto que estas surgen cuando los individuos intentan engañar o camuflar sus expresiones emocionales.


(Imagen extraída de http://www.clublenguajenoverbal.com/?p=1469)

Sabemos que las siete emociones básicas (alegría, ira, tristeza, miedo, asco, sorpresa y desprecio) son más “microexpresables” que las emociones secundarias. También que son prácticamente imposible de simular, ya que aparecen de manera automática y no consciente. Por lo tanto, no es posible reproducir esos movimientos perfectamente de forma consciente, por mucha práctica que se tenga en el control voluntario de los músculos faciales.  

Pero, ¿por qué surgen?, ¿cuál es la explicación a nivel fisiológico?

Las investigaciones de Rinn (1984) han demostrado que en la expresión facial  intervienen dos vías neurales, procedentes de áreas diferentes: el tracto extrapiramidal, que impulsa expresiones emocionales involuntarias (y se origina en las áreas subcorticales del cerebro) y el tracto piramidal, que impulsa expresiones emocionales voluntarias (y se origina en la franja motora cortical). Pues bien, en situaciones de alta intensidad emocional, cuando el individuo trata de controlar su expresión facial, se activarían ambos sistemas entrando en conflicto por el control de la expresión, pudiéndose producir la emisión de una microexpresión.

¿Por qué son tan difíciles de detectar?

Las microexpresiones son expresiones emocionales que duran apenas una fracción de lo que duraría la misma expresión en condiciones normales, son tan rápidas que por lo general pasan desapercibidas. Según Ekman (2003) la expresión de una emoción genuina suele durar entre 0,5 y 4 segundos; sin embargo una  microexpresión destella en el rostro en menos de un cuarto de segundo (Ekman P. , 2009, pág. 134). Diversos investigadores incluso afirman que las microexpresiones aparecen y desaparecen en una fracción próxima a 1/30 de segundo (Matsumoto, Hwang, López, & Pérez-Nieto, 2013), por ello no son nada fáciles de ver.

Además, al tratarse de sentimientos ocultos que no se desean mostrar, suelen ser habitualmente encubiertas al instante por otras expresiones como la sonrisa. Y no olvidemos que la cantidad de información que nos llega por otros canales (verbal, apariencia, gestos, postura, etc.) es enorme por lo que aumentan las probabilidades de que pasen desapercibidas.

Por ello, para su estudio se hace  necesario trabajar con programas de vídeo y disponer, a ser posible, de imágenes en alta definición, ya que con ocasiones hay que recurrir a un análisis fotograma a fotograma y a ampliar la imagen para centrarnos en el rostro o en una parte de este.

¿Siempre que se produce una emoción aparece una microexpresión?

No. Un problema añadido a la dificultad para detectarlas es que no siempre aparecen; pero hay que dejar claro que su ausencia no es un indicador de verdad. Algunas microexpresiones delatarán una información oculta; otras proporcionarán pistas que indicarán que el individuo está ocultando algo (pero las microexpresiones no nos dirán qué) y otras nos indicarán que es falsa la expresión emocional mostrada.

¿Cómo podemos clasificar las microexpresiones?

Como sabemos, Ekman y Friesen (1978)[1], diseñaron el Facial Action Coding System (FACS),  método que permite clasificar los movimientos asociados a los músculos de la cara. Dicho sistema es también empleado para codificar las microexpresiones. 

El “Proyecto Diógenes”

Este proyecto, que pasó a llamarse “Proyecto Wizards” o “Proyecto Magos”, trataba de determinar qué porcentaje de la población era capaz de detectar el engaño o la mentira sin ninguna formación previa en la materia. Este proyecto fue llevado a cabo por los doctores Paul Ekman y Maureen O’Sullivan. Los llamados “magos de la verdad”, para este estudio, eran aquellas personas que podían detectar mentiras con una efectividad por encima del 80% (debido presumiblemente a su facilidad para detectar microexpresiones de forma natural). El estudio reveló que una ínfima parte de la población (apenas el 0,0025%) poseía esta capacidad. En concreto de las 20.000 personas estudiadas, tan sólo 50 cumplieron con el criterio.  Esos “magos” podrían identificarse con los comúnmente llamados “mentalistas”; de los que se piensa que tienen la capacidad para leer la mente de cualquier persona, cuando en realidad de lo que se trata es de individuos con una excelente capacidad de observación para detectar microexpresiones.

Ya que la detección precisa de microexpresiones se reduce a un reducido grupo de la población general  ¿podemos adquirir o mejorar esa capacidad? 

Sí, todo es cuestión de práctica. Además existen herramientas y programas diseñados para ello. En concreto la Micro Expression Training Tool (METT) es una aplicación flash donde se puede practicar la capacidad para detectar las microexpresiones y los distintos tipos de emociones. Otra herramienta es la Subtle Expression Training Tool (SETT) para practicar en la detección de expresiones sutiles.

El problema de estas herramientas es que son de pago, aunque también existen páginas web donde podemos practicar sin que nos cueste dinero: http://mazuzu.com/microexpressions/

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Trabajos citados

Ekman, P. (2003). El rostro de las emociones. Signos que revelan significado más allá de las palabras. (J. J. Serra, Trad.) Barcelona: RBA Libros S.A.

Ekman, P. (2009). Cómo detectar mentiras. Una guía práctica para utilizar en el trabajo, la política y la pareja (Segunda ed.). (L. Wolfson, Trad.) Barcelona: Paidós.

Ekman, P., & Friesen, W. (1974). Nonverbal behavior and psychology. En R. J. Friedman, & M. Katz, The psychology of depression: Contemporary theory and research (págs. 3-31). Washington, DC: Winston and Sons.

Haggard, E., & Isaacs, K. (1966). Micro-momentary facial expressions as indicators of ego mechanisms in psychotherapy. En L. Gottschalk, & A. Auerbach, Methods of Research in Psychotherapy (págs. 154-165). New York: Appleton-Century-Crofts.

Matsumoto, D., Hwang, H. S., López, R. M., & Pérez-Nieto, M. A. (2013). Lectura de la expresión facial de las emociones: investigación básica en la mejora del reconocimiento de emociones. Ansiedad y Estrés, 19(2-3), 121-129.

Porter, S., & ten Brike, L. (2008). Reading between the lies: Identifying conceled and falsified emotions in universal facial expressions. Psychological Science, 19, 508-514.

Rinn, W. E. (1984). The neuropsychology of facial expression: A review of the neurological and psychological mechanisms for producing facial expressions. Psychological Bulletin, 95, 52-77.




[1] Ekman and W. Friesen. Facial Action Coding System: A Technique for the Measurement of Facial Movement. Consulting Psychologists Press, Palo Alto, 1978.