lunes, 12 de enero de 2015

Ergonomía y deshonestidad

La ergonomía afecta a la postura corporal y puede predisponer a comportamientos ilícitos como el robo, el engaño o las infracciones de tráfico.
Los seres humanos, al igual que otros animales, expresan el poder a través de posturas abiertas, posturas expansivas; la impotencia sin embargo la expresan a través de posturas cerradas, contraídas. Pero ¿adoptar posturas que denotan poder pueden provocar sentir realmente esas sensaciones?


Imagen incluida en el artículo de Carney, D. R., Cuddy, A. J., & Yap, A. J. (2010). Power posing: brief nonverbal displays affect neuroendocrine levels and risk tolerance. Psichologycal Science, 21(10), 1363-1368.
Los resultados de un  estudio sobre la influencia del cuerpo en la mente (Carney, Cuddy, & Yap, 2010) parecen confirmar que las posturas que transmiten alto poder, a diferencia de las posturas que transmiten lo contrario,  causarían cambios neuroendocrinos, lo que afectaría al  comportamiento tanto de hombres como de mujeres: las poses de alto poder provocarían elevaciones de los niveles de testosterona (hormona de la dominación) y  la disminución de los niveles de cortisol (hormona del estrés), así como una mayor sensación de poder y tolerancia al riesgo; en cambio los individuos que adoptaron poses de bajo poder exhibieron un patrón opuesto. En resumen, adoptar durante unos minutos poses de dominio y poder provoca cambios fisiológicos, psicológicos y conductuales.

Además, investigaciones posteriores (Yap, Wazlawek, Lucas, Cuddy, & R., 2013) encontraron que el diseño ergonómico de ciertos elementos de fabricación humana puede tener  influencias en el pensamiento, sentimientos y comportamiento. En la investigación que se cita, se analizó el impacto de los entornos físicos en el comportamiento deshonesto.
 

A través de cuatro estudios, probaron si ciertas configuraciones -o posturas corporales- por cierto impuestas por el medio ambiente, inducían a un aumento del comportamiento deshonesto. Los tres primeros experimentos mostraron que los individuos que asumieron posturas expansivas (de manera consciente o inconscientemente) eran más propensos a robar un dinero, hacer trampa en un examen, o a cometer infracciones de tráfico en una situación simulada de conducción. Los resultados mostraron que la percepción subjetiva de los participantes de esa sensación de poder correlacionaría con el vínculo entre la expansividad postural y deshonestidad.
 El cuarto estudio reveló que los automóviles con el asiento del conductor más expansivo, contribuían a adoptar comportamientos por parte de los conductores tendentes a estacionar dichos vehículos en lugares no autorizados de las calles de la ciudad de Nueva York. En resumen, los resultados sugirieron que, en primer lugar, los entornos que permiten, sin darse cuenta, adoptar posturas de expansión del cuerpo pueden llevar a los sujetos a sentirse más poderosos, y en segundo lugar, esos sentimientos de poder pueden provocar un comportamiento ilícito.

Bibliografía


Carney, D. R., Cuddy, A. J., & Yap, A. J. (2010). Power posing: brief nonverbal displays affect neuroendocrine levels and risk tolerance. Psichologycal Science, 21(10), 1363-1368.

Yap, A. J., Wazlawek, A. S., Lucas, B. J., Cuddy, A. J., & R., C. D. (2013). The ergonomics of dishonesty: the effect of incidental posture on stealing, cheating, and traffic violations. Psychologycal Science, 24(11), 2281-2289.